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Mitos sobre trasplante y donación de órganos

La ley 3 del 8 de febrero de 2010, Ley General de Trasplantes de Componentes Anatómicos, señala que los menores de 18 años pueden ser donantes con la autorización de uno de sus padres o el tutor legal. Los mayores de edad pueden ser donantes por voluntad propia. No hay límite de edad para ser donante.

Una persona menor o mayor de edad puede ser donante al fallecer. Este es el llamado Donante Fallecido. Pero usted también puede ser donante en vida. Para ello puede registrarse como donante al momento de sacar o renovar su cédula de identidad o su licencia de conducir. Usted también puede hacerse donante de órganos inscribiéndose en el Registro Nacional de Donantes. Para ello puede entrar a la página: www.gorgas.gob.pa/OPT que estará disponible desde el 17 de noviembre del presente. Allí encontrará el portal que contiene la tarjeta de inscripción de donante de órganos.

La decisión de donar es personal, voluntaria y altruista. En vida usted puede tomar la decisión de donar órganos pares, como es el caso de cuando se tiene un familiar en diálisis por que se le dañaron los riñones. Usted puede donar uno de sus riñones a su familiar. igualmente un padre puede donar un segmento de su hígado a su hijo que tiene un daño en su hígado y que le amenaza la vida.

No hay actualmente evidencia que señale que al donar un segmento de hígado o un riñón comprometa su salud presente y futura. Hasta el momento el donar en vida es seguro.

En vida puede donar un riñón o un segmento de hígado. De un donante fallecido, se puede cosechar hígado, riñón, corazón, páncreas, segmentos de intestino, de arterias, válvulas cardíacas, hueso, piel, corneas y pulmón. Es muy importante que una vez que usted haya tomado la decisión de donar una vez fallecido se lo comunique a sus familiares más cercanos y su deseo de donar todo lo que pueda ayudar a otro ser humano.

Los trasplantes de órganos y tejidos pueden beneficiar tanto a adultos como a niños. En nuestro programa nacional de trasplante renal contamos con niños que se han beneficiado con un trasplante de riñón.

Las historias que se cuentan en películas al respecto, o bien que dejan correr las personas entre la comunidad, no son más que leyendas urbanas. Para extraer un órgano se requiere necesariamente utilizar técnicas asépticas estrictas, es decir, hacerlo en un salón de operaciones para evitar que el órgano se contamine y se infecte. Por otro lado debe ser guardado en soluciones especiales a temperaturas bajas para su preservación. Además, para poder implantarlo requiere de un salón de operaciones por personal médico capacitado para ello. El sistema de vigilancia y supervisión del ministerio de salud y de la Organización Panameña de Trasplantes son garantía de que no se pueda hacer esto en el país en forma ilegal en los hospitales localizados en el territorio nacional.

El tráfico de órganos y el turismo de trasplante constituyen un delito que las autoridades de salud persiguen y castigan. Esto incluye sanciones para el personal médico y los hospitales que se presten para ello. A nivel del continente americano existen organizaciones que mantienen en constante comunicación a los países para perseguir estos delitos.

Una vez que se tiene un donante fallecido, en el Laboratorio Nacional de Trasplante, se realizan las pruebas de compatibilidad que permiten conocer quiénes son los pacientes que integran la Lista Nacional de Espera más compatibles con el donante. Una computadora analiza esta información y selecciona a los mejores receptores. De esta manera se evita la intervención de algún médico en la selección.

El trasplante es el tratamiento más eficiente para una persona con una enfermedad renal o hepática terminal que así lo necesite, o bien una lesión de la córnea o una leucemia.

En Panamá al momento se hacen trasplantes de córnea, riñón, hígado y células hematopoyéticas.

Es la cesión gratuita y voluntaria de cualquier componente anatómico de origen humano para ser destinado a uso terapéutico en el cuerpo humano.

Es una persona que cede de forma gratuita y voluntariamente componentes anatómicos para que sean utilizados de manera inmediata o diferida en otras personas con fines terapéuticos.

Toda persona puede ser un donante, llegado el momento, los médicos decidirán al respecto.

Sí, en vida puedes donar un riñón a un familiar, esposa (o), o a alguien de la lista de espera Nacional.

Un segmento de hígado a un hijo o bien puede donar sus órganos para ser usados al final de su paso por este mundo.

La Iglesia Católica no sólo está de acuerdo, sino que también estimula la donación. La mayoría de las religiones hacen igual.

La Ley 3 del 8 de febrero de 2010, Ley General de Trasplantes de Componentes Anatómicos, le da marco legal a la actividad de trasplante y crea la Organización Panameña de Trasplantes con la finalidad de coordinar las actividades de promoción, donación, extracción, distribución y trasplante de componentes anatómicos.

No, el donar un riñón o un segmento de hígado o sangre periférica para células hematopoyéticas no afecta su salud ni limita permanentemente su actividad diaria o laboral.

Puedes hacerte donante de órganos manifestando tu voluntad por escrito, llenando un formulario de ingreso del Registro Nacional de Donantes.

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